ANTES DE SUBIR, PERMITA LA SALIDA
Como siempre, entre empujones y quejas, quedé en medio del vagón, sin oportunidad de asirme por ningún tubo.
Como siempre, hice malabares con la inercia para no chocar con nadie: las piernas bien abiertas, cual marino en la cubierta, y las manos cabe los bolsillos; pero a cada rato me iba pa’ adelante y pa’ atrás.
El piso se sentía como graba y cuando me quise enterar, la vieja que estaba frente a mí me dijo: no mires abajo.
Una mata de pelo con aretes se había atorado entre mis agujetas.
Ah, respondí, son los de la mañana.
Luego, el tren se frenó de golpe y empujé sin querer a la vieja; también manché mis tenis con el patinazo… pero no me caí.
Mejor ella que yo.
Como siempre, entre empujones y quejas, bajé en la estación de siempre. Suspiré hondo y limpié mis tenis con una servilleta, antes de seguir corriendo.
Se me había hecho tarde, como siempre.
SIGUIENTE ESTACIÓN…
Una sola voz interrumpió el silencio de la procesión que andaba mansa y somnolienta por ese largo túnel: ¿falta mucho para Barranca del Muerto? Todos se rieron al unísono. No sabía que los fantasmas tuvieran sentido del humor.

Andros E. R. Aguilera (CDMX, 1998). Licenciado en Lengua y Literaturas Hispánicas por la FFyL-UNAM. Ha publicado reseñas, cuentos, poemas y artículos académicos en diversas revistas como Penumbria, Senderos Filológicos, (an)ecdótica, Revista Zur, Figuras, Irradiación, Casa del Tiempo, Weird Review, etc. Fue becario de investigación en el Instituto de Investigaciones Filológicas de la UNAM. Conductor de los ciclos de entrevistas Código Cero y Verbo Comisura. Sus líneas de investigación son la novela y la poesía mexicana del siglo XXI. Actualmente trabaja como docente en la ENP y estudia la Maestría en Letras, en la UNAM. Esta minificción es parte de un libro de minificciones que está trabajando.
