Verduras frescas, mundo que muere | por Brian Durán-Fuentes

Verduras frescas, mundo que muere | por Brian Durán-Fuentes
Memoria fantasma

Es martes y las puertas ya han cerrado. No queda nadie que ronde los pasillos, caen las ofertas en canastas sordas, alucina la luz con saltos de gatos. Quiero mío el sopor de las sandías. Es martes y las puertas ya han cerrado, pero ese dios que bautiza la noche no regala tregua a su serenata para las fresas rubias en la esquina. Canta con ansia, que la piel muere, que el beso calla, los signos permutan. Son secuaces las horas de madrugada y comparten su vigilia las linternas, estático y reverberado mantra, como la nieve sin huellas de niños. No hay nada fuera del supermercado, sólo una franja de tenues colores que irradia nuestra consciencia en un baile. Hay esquinas en este supermercado, tristes, que no saben de oscuridades ni del consuelo de dejar de existir. Bastará la fauna en los cereales que se escabulle fuera del empaque. Bastarán los espermas en almíbar, la enlatada pupa de anfisbena, mandrágora de jengibre en vinagre, celacantos en sopas instantáneas. Quiero mío el sopor de las sandías, la nobleza de nopales mutilados, hoja de plátano para manuscritos, pasear por el jardín de la medianoche donde los héroes nunca envejecen Pero basta, los pesimistas éticos aceptamos que no hay nada fuera del supermercado, sólo una franja de tenues colores y niños que reirán, llorarán, recordarán y morirán de amor.
El cajón de las cucharas donde también guardo esperanzas
Es que nunca te pones a pensar que de pronto eres un ser adulto, un ser que genera canas y deudas, tu corpulencia es sombra fiscal y ya nunca te sacudes el sueño. Pero de lo poco bueno posible que tiene que la muerte te toque un brazo ficticio ─un anuncio nupcial- es que acaso tus padres no sabían para qué carajo eran las partes extras que venían en la placenta. Y de pronto tienes una cocina por pequeña y mugrienta que parezca para quien la visite, como un apéndice con nevera, osamenta que alberga cereales, el chac mool donde el fuego transforma toda materia cruda en sustento. Mi cocina, piedra filosofal, es un arsenal de especies, piedra donde Nietzsche escribió la tesis: ese que alimenta a su hermano también alimenta su propia alma.

Brian Durán-Fuentes (Ciudad de México, 1990). M. en Escritura Creativa (Universidad de Salamanca). Lic. en Letras y Traducción Inglés-Español (UT Arlington). En revistas: Hipérbole Frontera, Oyez Review Vol. 50, Alborismos, Digo.Palabra.TXT, Protean. Su poemario, Gracias por su compra en Supermercado Secgens, está a la venta gracias a Ediciones Fondo del Mar.