NOVEDADES EN EL FRENTE. «LEER MATA» DE LUNA MIGUEL

POR FERNANDO ARANA BLANCO

Leer mata es un ensayo disfrazado de relato de la autora española Luna Miguel. En este relato se narra lo que ocurre cuando una mujer (la cual recorrerá varios nombres a lo largo de la obra) decide definir previamente el día exacto de su muerte por amor. En este ensayo, se habla sobre las lecturas que vendrán gracias a la claridad que brinda el saber el momento exacto de la muerte. El lector está invitado a acompañar a esta voz híbrida (entre autoficcional y ensayística) en este itinerario de lecturas que buscará “acaparar todas las vidas posibles de la ficción” (Miguel, 2023, p. 146).

Leer mata es un libro breve (apenas tiene unas ciento cincuenta páginas) y que incita a una lectura voraz (se lee en unas cuantas horas), pero que exige una relectura casi inmediata. 

Es, en pocas palabras, un libro en donde podemos vislumbrar una muy aguda inteligencia: Luna Miguel no para de desplegar sus cualidades literarias (tanto estílisticas como argumentativas), mientras nos muestra una lectura bastante consciente de un repertorio sumamente amplio de referencias literarias de primera calidad.

Lectura bulímica es como llama ella a la lectura que sólo posa los ojos sobre el libro y lee y lee. Al inicio, consideré esto como una muestra más de presuntuosidad millenial y como signo fundamental de los tiempos en los que vivimos (en los que la atención cada vez es más fugaz y las lecturas tienden a ser cada día más consumidas, como un producto, como un dulce que apasiona, pero no llena). Sin embargo, Luna Miguel se jacta y demuestra ser una excelente lectora (ya que además de poeta, novelista y ensayista es editora de la Random House). Por lo tanto, Luna Miguel no es sólo una adolescente que se atiborra de libros, o una autora que presume lecturas que a leguas se saben no leídas, sino que es una lectora que en cada observación y pensamiento demuestra un ojo profesional, pulcro, directo, que puede ver el mínimo detalle y resaltarlo, que discute lecturas, que se pone al tú por tú con los clásicos y dialoga con ellos, no sin un halo de respeto (propio de un lector consciente).

Aunque, por los límites de mis conocimientos y mis lecturas, no puedo hablar de todos los textos que Luna Miguel cita, discute y refiere (porque la lista me sobrepasa), en los casos que yo ya conocía pude observar una buena lectura, bien pensada, crítica e informada. Y es que Luna Miguel retoma discusiones sobre los libros de toda una variada gama de géneros y medios. Usa (siempre en torno de la narración) ejemplos de novelas decimonónicas, de libros de ensayos recién publicados e inclusive de animes. A diferencia de las prácticas de otros autores, en los que las referencias externas son sólo un despliegue del ego del mismo, todos los ejemplos que utiliza Luna Miguel tienen un sentido: las citas siempre están puestas para comunicar algo más y las reflexiones que la voz narrativa vierte sobre las lecturas siempre son inteligentes. Leer mata es muy consciente de que un buen libro te invita a leer otros libros (esto lo reflexión la misma Luna Miguel) y, ciertamente, más que abrumar o atosigar con pedantería al lector, antoja todo un amplio panorama literario.

También me parece importante señalar que Miguel tiene los modales y la consideración necesaria para citar no sólo lo conveniente, sino fragmentos enteros, que incluyen al lector dentro de la discusión que ella entabla con los libros. Luna Miguel produce un texto que busca, con todo y sus retruécanos autoficcionales propios del siglo XXI, comunicar. Y esto lo logra muy eficientemente. Leer mata es un libro que exige de su lector, pero nunca se olvida de él.

Sin embargo, a pesar de los elogios que se merece, no es un libro perfecto. Por desgracia, Luna Miguel es alguien que gracias a su inteligencia tiende a abusar del uso de frases contundentes, finales, poseedoras de verdades absolutas. Esto, en realidad, lo considero, más que un rasgo de Miguel, como un rasgo estilístico de la literatura actual, que en lo personal me parece que sobra en un ensayo tan claro como lo es Leer mata. Pongo un ejemplo sencillo: después de hablar de la práctica de anotar en los márgenes de los libros (en una nota al pie en la cual pone a dialogar a Catherine Linton, de Cumbres borrascosas, con el pensador italiano Roberto Calasso y con su mismo personaje autobiografizado) deja escapar una frase como la siguiente: “Todo acto de destrucción es un acto de amor” (Miguel, 2023, p. 60). Creo que, a un lector bulímico, que se deja llevar por la energía que plasma Luna Miguel, le podría pasar inadvertida la frase, como seguramente me pasó con tantas otras. Sin embargo, una vez que uno se detiene, la frase no deja de sonar un tanto cuanto hecha, facilona, sin mucha carne más que lo impactante de la verdad absoluta que suscita. En un libro que habla sobre el autor no como un dios, sino como un humano, estas frases muestran a mi parecer solamente cierta pedantería.

Sin embargo, dejando atrás este ligero detalle, tengo que comentar que Leer mata es, a final de cuentas y para ponerlo de manera sencilla, un bonito libro de amor. Y es un libro simple de amor: una mujer ama a un hombre, un hombre la ama de regreso, a los dos les gusta leer, y de amor y lectura viven. No hay más, no hay celos, no hay discusiones difíciles, no hay inseguridades ni complejidad: hay pura y desenfrenada pasión. Gracias a esto, Leer mata es no sólo una lectura intelectual sino también una lectura pasional, amorosa, candente, sexual, excitante. Y esto es otro punto a favor de Luna Miguel, quien a mitad de un libro que trata sobre libros sabe meter un poco de azoro y de sangre que fluye y se expande por el cuerpo del lector. Luna Miguel es una escritora comprometida y congruente, y ciertamente (como ella misma lo explica) es muy consciente de que su lector tiene un cuerpo con el que lee. Y ese cuerpo tiene ojos, manos, cerebro y por supuesto, órganos que se despiertan a la más ligera invitación.

Me gustaría cerrar comentando que Leer mata es un libro que habla sobre libros, sobre lecturas, sobre clásicos, sobre el acto mismo de leer, que habla de libros sobre libros y, de manera anómala, dice algo nuevo. Y es que no fue hasta la lectura de Leer mata que me di cuenta de lo reiterativa que es la literatura sobre libros. Tal vez es tan popular esta literatura porque nos gusta recordarnos lo lindo que es leer y lo que significa este acto, pero esto no hace a estos textos automáticamente propositivos. A final de cuentas el libro no ha cambiado tanto, y los lectores que les gusta darse palmadas en la espalda por serlo, tampoco. Cuando uno lee libros sobre libros tiende a encontrar ideas sumamente semejantes y reflexiones no demasiado atractivas (ocurre entonces que el lector cierra el libro, observa la portada y se pregunta “¿acaso ya leí esto?”). Luna Miguel, con su combinación de autoficción, ensayo, crítica, novela y brillantez juvenil logra traer algo nuevo y fresco a esa reflexión y, sólo por eso (sin agregar todas las demás virtudes con las que cuenta el libro), Leer mata es un texto que se merece nuestra más profunda atención.

Bibliografía

Miguel, L. (2023). Leer mata. Ciudad de México: Almadía.

Fernando Arana (Ciudad de México, 1999). Estudia Lengua y Literaturas Hispánicas en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. A su vez ha tomado distintos cursos sobre crítica literaria y semiótica en distintas instituciones.