TRES POEMAS. RECÓNDITA, DISFEMIA Y DE REALIDADES LÚCIDAS

POR LORENA DEL CARMEN GUTIÉRREZ AVIÑA

Recóndita

El rincón y el anonimato 
forman lugares donde cobijo mi voz acalorada.

Tomé por cómplices mis anegados ojos, 
los puse en bandeja
y hemos aprendido a latir juntos mientras 
Tú miras y vives otro par de cuencas. 

El rincón donde decido repetir la herida,
subsidiada por migajas jóvenes y antiguas,
no es más que un refugio de piel y trauma
donde mis arrebatos quedan ocultos
para no ahuyentar, a punta de temor,
el espectro que proyectas para mantenernos vivos. 

Desde esta migaja de vida donde me comprendes 
a salvo de tus errores, observo tus distantes ondulaciones,
movimientos que cambian según las manos 
que poseen el derecho en turno para proclamarte.





Disfemia

Nada reverdece en mi lengua.
Pronuncio el mundo, la roca o el nido,
fragmentados hasta su despartición, desaparecen.

Al igual que hojas de otoño, pertenezco
al sonido iterativo, resonantemente envejecido.

Donde comienza el punto
inicial de mi asfalto
se desmoronan mis tañidos
fracasos anteriores.
En resonancia con los actuales
muerden mi nivel
imperfecto de humanidad:

Anémona seca flotando en un arrecife.





De realidades lúcidas 

Fallezco entre huellas de paja 
en paseos que brillan cual plomo.
Un devenir equívoco, ausente y austero:
borla de desierto o tejido abandonado.

De nuevo he sido contraparte 
de un reflejo luminoso, gigante y preciso:
vacías, mis pisadas descompuestas
me devuelven a los tortuosos lindes 
de mi atardecer embravecido.
PERFIL IRRADIACIÓN

Lorena del Carmen Gutiérrez Aviña (Guadalajara, 1996). Egresada de la licenciatura en Letras Hispánicas por la Universidad de Guadalajara. Actualmente es editora asistente de la Revista Carta Económica Regional y es miembra fundadora del Taller de Poesía en voz alta Conticinio.