A quien de adrede volvió pájaro y nube el gesto al surcar el silencio en su infinidad.
Esta nostalgia a la deriva si soy calma en luz dorada— La mariposa.
Pronto alzan vuelo rumor y canto, tan solo— La ida a paso lento. Con cara al sol— El suspiro olvida su liviandad. Continua la nube. Vence la quietud tan pronto cae la hoja— Hay tanta prudencia en callar. Atrás, la montaña— Ya en lo alto, el anhelo se alza cual pájaro. Las brisas vienen distintas. La calma doblegada ante el reflejo— Hay quien no olvida.

Felipe Quintero (Santiago de Cali, 2003). Aprendiz haijin que habita entre montañas en el municipio de Dagua, Valle del Cauca. Desde ese paisaje íntimo, su poesía breve explora la memoria, el consuelo y la naturaleza como territorios donde el silencio también respira.
