DIECISIETE ESCENAS SIN PALABRAS: «MIGRANTES» (2019) DE ISSA WATANABE | POR EDGAR GUILLAUMIN ROJO

Watanabe, I. (2019). Migrantes. Libros del Zorro Rojo.

¿Cómo expresar lo que significa migrar, qué palabras son las adecuadas? Dejar nuestra casa, familia, amigos y costumbres. Salir a otro sitio, ser un extranjero, un migrante, hablar otra lengua y un sinfín de situaciones son las que dificultan poder expresar con certeza todo lo que significa migrar. Issa Watanabe, mediante este libro, propone una respuesta artística que no se limita a lugares comunes o discursos gastados. Migrantes es un libro que prescinde de las palabras y centra todo su poder comunicativo en las imágenes, a través de ellas el lector-espectador puede ir intuyendo todos los posibles significados encerrados en el desplazamiento humano.

Migrantes es un libro breve, un destello intenso que se construye a partir de diecisiete escenas, todas ellas ausentes de la palabra escrita. A partir de las ilustraciones, que al pasar de página en página van construyendo una narrativa visual, Migrantes nos hace saber que no hay palabras suficientes para poder explicar lo que significa migrar, enfrentando al lector-espectador ante la incertidumbre, la ausencia, el dolor y la esperanza que están presentes en los personajes del libro. Habría que agregar, Migrantes no recurre a personajes humanos, en este libro los animales son los protagonistas, sin embargo todos ellos toman caracterizaciones humanas, es así como rinocerontes, leones, elefantes, jirafas, osos, burros y ranas marchan irremediablemente hacia otro lugar, un lugar desconocido y para esto tendrán que dormir en lugares inhóspitos, ver cómo se pierden sus artículos personales cotidianos, esconderse, correr, tratar de no ahogarse e incluso ver morir a sus compañeros de travesía.

En este libro, la migración se muestra como una problemática de nuestro mundo contemporáneo, pero también como una fuente de esperanza y de unión. En las escenas de Migrantes es posible ver tomados de la mano a depredadores junto a sus habituales presas, todos juntos como fraternales compañeros de viaje, podemos ver en una misma escena a un elefante junto a un cocodrilo que cuida de una pequeña cría de conejo. También se puede apreciar cómo todos los animales van huyendo de la vegetación gris —que es posible interpretar como símbolo de la muerte— en búsqueda de algunos frutos rojos para alimentarse.  

Los animales en Migrantes están humanizados, o desde otro punto de vista, la humanidad está animalizada. Los animales poseen vestimenta, caminan en dos patas y sin importar su especie o su tamaño forman una comunidad, se ayudan y protegen. Aunque al girar la cabeza, a lo lejos, se puede ver a un intimidante gran pájaro azul junto a un ser extraño, que no es un animal, ni un humano, nadie sabe con certeza qué es, pero todos huyen porque intuyen que ese ser anuncia la muerte.

Migrantes es un libro esencial para nuestra época, si bien puede ser útil para explicar a los más pequeños sobre diversidad y sobre el desplazamiento humano, no sería justo definirlo únicamente como un libro infantil o juvenil. Este libro cruza las fronteras de las clasificaciones típicas establecidas en cualquier librería. Uno de los grandes logros de este libro consiste en la pluralidad de público que puede acceder a él, personas de cualquier edad podrán dialogar con las ilustraciones y con las escenas. No hay restricciones para acercarse a este libro, no importa qué lengua se hable, ni siquiera importa si no se sabe leer. Issa Watanabe logra generar una obra abierta que, gracias a su esencialidad, no necesita ser traducida en los términos convencionales. Cada lector/espectador puede sentir e interpretar el complejo fenómeno migratorio a partir de las páginas en las que se plasman estas escenas.

Migrantes puede ser leído en pocos minutos, no es una historia extensa que sólo narre, visualmente, una desgracia individual, es una historia condensada en detalles que expresan la poética del desplazamiento forzado. En cuanto a las estrategias técnicas para lograr esta obra, Issa Watanabe busca representar un concepto complejo mediante dos recursos: la imagen y el silencio. La obra invita a detenerse en cada escena y a realizar relecturas, ya sea de todo el libro o de una sola escena al azar, tomando en cuenta que cada escena podría ser un cuadro de arte en sí mismo.

Este libro-álbum se centra en las imágenes, prueba de ello es que las páginas ni siquiera están numeradas. Las únicas palabras que acompañan al libro, además de las utilizadas en el título, aparecen en la contraportada, Theo Angelopoulos menciona lo siguiente:

Migrantes, refugiados, desplazados, bombardeos, violencia, guerra, hambre, miedo, éxodo, campos, niños, fronteras, ilegales, apátridas, desaparecidas, crisis humanitaria, pacto mundial sobre migración… Silencio. (Contraportada)

Migrantes, a la manera de un haiku de diecisiete moras, toma diecisiete escenas para transmitir una poética del viaje y del instante. En este sentido, puede apreciarse cómo Migrantes dialoga mediante el detalle de sus ilustraciones con poéticas de trascendencia para la poesía universal.Hay una poética del desplazamiento expresada a través de una narrativa visual. En cada escena, el silencio cobra un papel relevante ante la ausencia de las palabras. El silencio genera un ritmo agónico, en el que es posible apreciar cómo los animales se desplazan inevitablemente callados, guardando sus penas y esperanzas. El libro no sólo trata de enfatizar las difíciles situaciones que se viven al migrar, también nos muestra el objetivo esencial en cada migración: una esperanza para que en algún momento del viaje todo mejore, que un árbol con frutos y flores se presente ante los ojos de los desplazados y ese viaje incierto se convierta en una vida estable para compartir con amigos y familia. En nuestro mundo contemporáneo, desafortunadamente, migrar significa, en la mayoría de los casos, mucho dolor, abusos y separación. Sin embargo, Migrantes busca reflexionar sobre estas situaciones y centrarse en lo que realmente significa el desplazamiento para cada una de las personas migrantes, es decir, la esperanza de vivir dignamente y en paz.

Edgar Guillaumin Rojo (Tepeji del Río, Hidalgo, 1989). Actualmente estudia un posgrado en literatura. Ha publicado el poemario Fundación de un Hashigake (Valparaíso Ediciones, 2023). Vive en Osaka.